¡Una agradable sorpresa! Hay un rincón guajiro, un paraíso más bien, en la frontera costera con Magdalena y se llama Palomino. Pequeño (unos 4.000 habitantes, no más), nada interesante como pueblo, pero con una hermosísima playa de varios kilómetros, pequeños y encantadores hotelitos, y los más bellos amaneceres.
Lo más curioso es como este paraíso logra cautivarte. Te sientes dueño de cada rincón. ¡SI! A donde voltees la mirada tienes la playa para ti solo. No hay vendedores atosigándote para que compres, ni docenas de turistas, solo kilómetros de playa LIMPIA. Indudablemente todos buscamos (en algún momento) lugares así, una playa tranquila con un mar para recapacitar.
¿Alguna vez soñaste ver la nieve desde el mar? Yo sí. AQUÍ es posible. YO la vi… y a solo unos metros del hotel.
Al estar ubicado en la intersección de la Sierra Nevada de Santa Marta y el mar Caribe logras ver la sierra NEVADA (SI NEVADA) desde el mar. ¡A que esto tampoco te lo esperabas!
El alojamiento y las actividades son elementales, pero en un paraíso no necesitas mucho. Los hoteles son pequeños y sin lujos, pero con un muy hermoso PERO, con muy bonitas habitaciones en plena playa y excelente cocina.
Hotelitos como el Makao, el Aite o el Matuy (que es una Reserva Natural) son coquetos y se encuentran en primera fila de playa, solo sales de tu habitación y el mar es tuyo. Ya en el interior, hay un estupendo rincón ecológico y de calidad: Es el ONE, hermoso alojamiento y Santuario Natural.
¿Actividades? Las que te inventes. El descanso es el primer plato. Luego puedes hacer tubbing por el río Palomino o Don Diego, clases de surf, caminar, leer…
Ahora entiendo por qué Palomino está de moda.
Hay otro lugar con limpia playa: Dibulla, pero su infraestructura turística es muy elemental. Me quedo con Palomino.
Luego hablamos del departamento de Magdalena.
Hasta la próxima.
Edu.