Estas mujeres pertenecientes a la etnia Padaung tienen cuellos alargados hasta de 20 cms de longitud. Lo logran mediante masajes y la incorporación de una serie de aros de latón o cobre alrededor de su cuello.
Los padaung viven en el estado de Kayah, en Myanmar, junto a la frontera con Tailandia. Se cree que antiguamente, la finalidad de estos anillos era la protección contra los ataques de los carnívoros, que habitualmente mataban a sus presas mordiendo su garganta.



Los collares se consideraban joyas. Cuanto más largos, mayor el atractivo de la mujer, puesto que, aparte de resaltar la belleza de quien lo llevaba, era prueba de que provenía de una familia rica, en el pasado todas las mujeres lucían oro en sus cuellos.
Hoy en día, quedan unas 120 mujeres kayan que llevan collares enteros, así como aros en las manos y en los pies. Muchas de las más jóvenes sólo llevan algunos collares, puesto que no se deciden a llevar una carga de más de diez kilos en adornos por el resto de la vida.